Berman dice:
Ser moderno es
encontrarnos en un entorno que nos promete aventuras, poder, alegrías,
crecimiento, transformación de nosotros y el mundo y que, el mismo tiempo,
amenaza con destruir todo lo que sabemos, todo lo que somos.
Los entornos y las
experiencias modernas atraviesan todas las fronteras de la geografía y la
etnia, de la clase y la nacionalidad, de la religión y la ideología: se puede
decir que en este sentido la modernidad une toda la humanidad. Pero es una
unidad paradójica, la unidad de la desunión: nos arroja a todos en una vorágine
de perpetua, desintegración y renovación, de lucha y contradicción, de
ambigüedad y angustia.
Ser moderno es formar parte
de un universo en el que, como dijo Marx, “todo lo sólido se disuelve en el
aire”.
[La “tragedia
del desarrollo”:[1] Los pensadores del siglo
XIX] conocían el coste humano del progreso y sabían
que la modernidad tendría un largo camino antes de que pudieran cicatrizarse
sus heridas
BERMAN, Todo lo sólido se disuelve en el aire,
Buenos Aires, Siglo XXI, 1989), p. 12.
HERIDAS ABIERTAS de DESIGUALDAD
como muestran las imágenes de LA NACIÓN de hoy
Nota periodística sobre los 11 muertos de esta semana
Más Foucault, más Deleuze, más Bauman que nos acercan críticas de la esta etapa de la modernidad.
Pero también salen en los diarios notas como estas:
Un extracto de esta interesante nota dice:
"El sistema, por más que se esfuerce por tener todo bajo control, no lo
consigue. Siempre hay orificios por los que se produce un escape, una
fuga. Siempre hay flujos que ponen en peligro la estabilidad. Por ello,
para Deleuze, el camino no es la confrontación entre clases, sino
detectar y reforzar esas líneas de fuga que puedan conducir, a través de
las máquinas de guerra, a nuevos espaciotiempos.
Ante un sistema que pretende bloquear el deseo, circunscribirlo a las
líneas segmentarias, que pretende que cada individuo aparezca "modulado"
por una misma frecuencia, lo que hay que hacer es ver qué líneas de
fuga se presentan o cuáles se pueden construir, por dónde puede abrirse
paso lo inesperado, el acontecimiento, el "devenir revolucionario" que
produzca una transformación."
EDUARDO
GALEANO
LO DIRíA Así:
EDUARDO
GALEANO
LO DIRíA Así:
En ese espacio, esa línea de fuga dentro de la unidad paradójica que plantea la nota del inicio, creo válido pensar nuestro rol y la práctica del modo que explica PAULO FREIRE de su carta 9na. a quién pretende enseñar.
"... pensar la práctica enseña a pensar mejor del mismo modo que enseña a practicar mejor. En este sentido, el trabajo intelectual en un contexto teórico exige poner plenamente en práctica el acto de estudiar, del que la lectura crítica, del mundo no puede dejar de formar parte, incluyendo la lectura y la escritura de la palabra ... Me gustaría subrayar la lectura de periódicos, estableciendo conexiones entre los hechos comentados, sucesos, desmanes y la vida en la escuela. ... Ningún recurso que pueda ayudar a la reflexión sobre la práctica, de la que pueda resultar una mejora en la producción de más conocimiento, puede o debe ser menospreciado"
En el día a día, pequeños, es un trabajo que nos une en el mundo.
En el día a día, pequeños, es un trabajo que nos une en el mundo.
El mismo autor, en pedagogía de la autonomía plantea para el docente pensar en su rol para desarrollar una manera diferente de llegar a los estudiantes, donde educar no es transmitir conocimiento. Necesitarlo ambas partes. ¿Pero cómo?
Compartimos las dos primeras exigencias que hacen "luz práctica" en la enseñanza-aprendizaje, a la ética y a lo dicho más arriba.
Exponiéndolo como un proceso permanente bajo el valor de la libertad y creencia en el futuro como en uno mismo y en los otros.
1ro. Exige conciencia del inacabamiento.
Nos dice que las personas cambiamos con nuestra intervención en el mundo la vida en existencia humana, por el lenguaje, el ponerle nombre a las cosas, la cultura, la comunicación, lo espiritual y todas nuestras posibilidades de afectar el medioambiente y a los otros además, nos convertimos en seres éticos.
Junto
a todo esto también la posibilidad de
romper con esa ética.
Por ello vivir nos implica una tensión constante de elegir, de luchar, de ser seres políticos. Con
esto también aparece una práctica imperiosa de formar, la cuál por esa tensión
se hace ética. A su vez lo une con la importancia de tener esperanza sobre
esto, punto clave es el poder optar como hacerlo.
No hay un destino dado sino
una responsabilidad en vivir y en
hacernos con otros. Por eso estamos inacabados, no plantarse crítico
determinista sobre la realidad sino un mar de posibilidades por armar.
2do. Exige el reconocimiento de ser condicionad@.
Es el reconocerse histórico. Insertarse en el mundo no solo adaptarse a él, eligiendo ser sujeto de esa historia y no objeto de la misma.
Tomar conciencia del mundo que se es parte, crítico de él, saberse condicionado e inacabado hay esperanzas.
Trabajar desde eso y hacerlo con el otro.
Histórico-socio-cultural en inconclusión promoviendo el elegir formar o
domesticar. Si uno elige el fatalismo liberal de lo naturalizado, no habrá más
que reproducir. Pero no, si elegimos lo inconcluso todavía hay búsqueda, hay
movimiento, con esto la educación se vuelve un proceso permanente.
¿La imágen te sugiere algo respecto a lo leído?
¿Nos los compartís?
NOTA DE HUMOR
Para que seguir pensando que si hay o no elección.
Para que seguir pensando que si hay o no elección.



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